Wargames: históricos

WARGAMES HISTÓRICOS: TODOS LOS GRANDES CONFLICTOS BÉLICOS EN TU SALÓN

Los “wargames o juegos de guerra recrean conflictos militares a distintas escalas, desde grandes batallas a escaramuzas que suceden en contextos futuristas, de fantasía, o históricos. Del mismo modo, también existen muchos formatos para este tipo de juegos: de miniaturas, de tablero… e incluso videojuegos.

Por el nombre puede parecer que buscan entrenarnos para ser el próximo golpista mozambiqueño, nada más lejos de la realidad. Aunque para muchos resulte un asunto banal hay que especificar que no existe ningún tipo de fomento de la violencia en este tipo de juegos, si no lo tienes claro, piensa en precursores de este género que también inciden en la estrategia militar como pueden ser el Go o el Ajedrez.

Nosotros vamos a centrarnos en wargames de miniaturas -francamente, nos encantan-. Los wargames de este tipo aportan una enorme diversidad al hobby: desde el pintado de miniaturas a la lectura del trasfondo, pasando por el juego en sí mismo. Hay quien disfruta de uno o más aspectos de los citados, otros de todos a la vez; la experiencia puede ser muy enriquecedora y es adaptable a multitud de perfiles.




En los wargames de miniaturas, generalmente, hay distintas facciones escogibles con una serie de peculiaridades. Estas facciones o ejércitos están integrados por unidades que cuentan con estadísticas propias que nos ayudarán a la hora de utilizarlas en el juego y que reflejan su capacidad a la hora de realizar una determinada acción (como “movimiento”, o “disparo”).

Para jugar elaboramos nuestra “lista de ejército” acordando con el jugador rival previamente a cuántos puntos y con qué limitaciones queremos jugar dependiendo de la plataforma que estemos utilizando. Esto se traduce en que antes siquiera de desplegar las miniaturas, hay un gran componente estratégico en la elaboración de las listas y en la forma en la que seleccionamos nuestras unidades; también quiere decir que existe mucha variedad y que se propicia por tanto el coleccionismo.

Los wargames históricos recrean conflictos reales de muy diversos periodos: batallas napoleónicas, incursiones sajonas, Segunda Guerra mundial… las posibilidades son muy extensas, aunque obviamente la SGM tiene un grandísimo tirón a nivel comercial en este apartado del hobby, del mismo modo que lo tiene en el ámbito del cine o los videojuegos.

A fin de cuentas divertirse mientras sacamos a pasear la avanzada maquinaria de guerra nazi de la “Blitzkrieg” enfrentando a la parca pero poderosa ingeniería soviética, por citar un ejemplo, puede resultar y de hecho resulta épico a todas luces. Más para quienes estamos documentados en ese periodo y devoramos documentales, libros, etc.

De hecho, se suele decir que los wargames históricos son en cierta medida “los Wargames para mayores”. Aunque no deja de ser un tópico y casi todos los wargames se adaptan prácticamente cualquier edad, sí es más frecuente ver a jugadores en una franja de edad mayor inmersos en este tipo de juegos que por ejemplo en wargames de fantasía épica.

El nivel de “recreación” que buscan conseguir estos juegos es muy variable, hay algunos títulos que pretenden ser más fieles a los acontecimientos históricos y otros que simplemente los usan como lienzo para tratar de crear un juego equilibrado y compensado, cosa que no podría conseguirse obviamente si se pretende ser 100% fiel la historia (raro sería que nuestros polacos tuviesen las mismas posibilidades que la Alemania nazi, por citar un ejemplo).

Lo normal suele ser buscar un equilibro entre ambas facetas para lograr cierto nivel de afinidad histórica sin hacerlo a expensas de la jugabilidad. Con ello usualmente contentas a jugadores de todo tipo, unque como decimos, es un aspecto que depende de cada plataforma en cuestión.

 

ESTOY PREPARADO PARA CAMBIAR LA HISTORIA… ¿PERO QUÉ “WARGAME” HISTÓRICO ME RECOMENDÁIS?

 

BOLT ACTION

Bolt Action... incursiones en la SGM.

Bolt Action es wargame histórico de la Segunda Guera Mundial y rara avis dentro del género, pero no sólo ha conseguido abrirse un hueco, sino que cada vez cuenta con más seguidores.

Es peculiar porque normalmente en este género de wargames se ha hecho uso de escalas menores para poder representar conflictos a gran escala, pero en Bolt Action no. Usa una escala de 28 mm para representar enfrentamientos a caballo entre la escaramuza y lo que definiríamos como un juego “de ejércitos”… y el concepto funciona, muy bien además.

Este hecho ha atraído a personas que antaño no se veían seducidas por las miniaturas a escala inferior, que si bien son las más cómodas para representar como decíamos enfrentamientos a gran escala, a veces no son muy gratificantes para el pintor y el coleccionista (especialmente la infantería, de la que uno apenas distingue las partes del cuerpo).

Bolt Action no busca recrear con una gran exactitud el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial, todo hay que decirlo. Pero consigue un juego divertido, dinámico y muy táctico con un reglamento escueto y bastante sólido. Además sí existen listas temáticas de ciertos periodos para aquellos que busquen jugar en una recreación de una fase concreta del conflicto (Stalingrado, Normandía…etc.)

La principal característica de su sistema es quizás la forma de otorgar la iniciativa. Ambos jugadores tienen tantos dados como unidades, que posteriormente se introducen en una bolsa opaca… después se van sacando uno a uno y el color del dado determina qué jugador ha de activar una unidad (excepto en el caso de los generales, que pueden usar su habilidad para sacar dados de la bolsa y activar varias unidades a la vez).

Esta mecánica, que puede parecer de perogrullo, otorga en la práctica al juego un ritmo trepidante. Por un lado no puedes hacer planes a largo plazo, ya que dependes continuamente de qué dado está saliendo en cada momento y has de improvisar, eso además conlleva que no hay turno propio y turno del rival como tal y no existen esperas; por otro lado, se refleja muy bien el cierto nivel de… caos, llamémoslo, que tendría lugar en un conflicto similar, alejándose de los rígidos turnos de otros wargames en los que un jugador mueve todas sus unidades mientras las del otro permanecen quietas sin más imaginando animalillos con las formas de las nubes.

Otra característica peculiar es el sistema de “pineado”, ya que a medida que nuestras unidades están bajo fuego enemigo (sufran o no daños) se irán cargando de marcadores o pines. Siempre que tengamos al menos uno deberemos chequear liderazgo para poder accionar una unidad con un modificador negativo a la moral igual al número de pines. Es decir, nuestras unidades pueden quedarse clavadas en el sitio, y a veces ese hecho es mucho más nocivo que recibir bajas.




Por lo demás la mecánica es muy sencilla, y se agradece. No hay stats de unidades ya que aquí todos son humanos corrientes, sólo unas pocas reglas diferencian unas unidades de otras, así como las reglas específicas de cada ejército. Se hace muy difícil, por normal general, impactar. Muy a menudo deberemos sacar seises y de nuevo seises en dados D6 para conseguirlo, ya que existen numerosos penalizadores: distancia, mover, coberturas, los pines… (que también afectan al disparo), pero las unidades en campo abierto caen como moscas.

Después de impactar debemos hacer una tirada para herir en función del rango de la unidad (bisoña, regular o veterana) que refleja la experiencia poniéndose a cobijo y escogiendo las mejores coberturas. Al no existir nada similar a las “tiradas de salvación” de otros juegos, la tasa de mortalidad es altísima, por eso es tan difícil impactar cuando nos posicionamos bien y por eso nuestras unidades buscarán contínuamente las coberturas del tablero para salir airosas.

Y poco más que contar… el sistema ya comentado, los objetivos y la posibilidad de dejar unidades en reserva y flanqueando nos otorgan muchísimas posibilidades tácticas. Otro punto muy positivo es que con la nueva edición (la 2ª), el juego ha sido pulido teniendo en cuenta las opiniones y reglas caseras ideadas por jugadores… ¡chapeau!

Las partidas duran del orden de dos horas, quizás dos y media si somos un poco lentos o si ésta se demora (a veces hay que tirar para ver si se juega otro turno, por ejemplo). Hay cajas de inicio y starters de facciones, anque en general es un juego muy asequible comparado con otros títulos.

En Wayland Games aún no le han dedicado un banner al juego… pero tienen muy buenos precios en esta plataforma 😛 :

 

FLAMES OF WAR

Flames of War nos pone al mando de un verdadero ejército.

Otro wargame histórico (ya avisamos, son los reyes en esta categoría) y en este caso con mucha solera: Flames of War.

Este título se remonta a 2002 y es un archiconocido del género histórico. Utiliza escala de 15mm y como puede percibirse tanto del razonamiento que ralizamos en el caso anterior como en la foto en sí misma, recrea conflictos con un gran número de unidades, más realista en este sentido que las incursiones de Bolt Action.

En Flames of War lo usual es escoger listas del mismo periodo para enfrentarlas, ya que existe una variedad amplísima y de hecho no hay equilibro entre unas y otras al buscar el realismo en términos históricos. Por ejemplo en listas de final de la guerra es usual que las unidades sean más poderosas y más baratas en puntos.

Con esta escala los vehículos, la artillería y demás están mucho más presentes que en Bolt Action donde la infantería es el alma del juego y a lo sumo solemos ver un blindado, algún vehículo y un cañoncete.

El hecho de que Flames of War sea un juego más vetusto se nota en su diseño, aunque eso no quiere decir que sea malo. Los turnos de juego son alternos y cada jugador va realizando todas sus fases: inicial para reorganizarse, movimiento, disparo y asaltos. Uno de los puntos fuertes del juego es la asombrosa variedad de unidades y miniaturas disponible… siempre podremos variar nuestras listas sin llegar a aburrirnos.

Otro aspecto curioso en Flames of War es que a la hora de disparar, es la habilidad del objetivo la que determina si tenemos éxito o no, aunque también existen modificadores por cobertura y demás. Sin embargo sí hay tiradas de salvación para determinar si los objetivos impactados caen o no.

El nivel épico en mesa del juego es realmente encomiable, desplegar pelotones de infantería, tanques, artillería, aviación… os podéis imaginar, y el nivel de recreacionismo histórico llega a ser muy alto. El punto negativo de ello es que a la larga, no es desde luego la plataforma más barata.

Por lo demás, las partidas duran entre dos horas y media y tres horas, si quieres comprar Flames of War puedes hacerlo pinchando en el siguiente banner:

 

 

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